Agroecología para la inclusión social

Un huerto en Albalá

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Nunca se me hubiera ocurrido “alquilar un huerto”; en mi familia, allá en la Cataluña profunda, poníamos huerto en donde brotaba agua, ya fuera lejos de casa, ya fuera incómodo.

 

En la Sierra de Madrid me construyo una casa con “huerto” para vivir mi jubilación. Mi huerta está debajo del “Pico de la Miel” y bajo las sombras de las coníferas. Dos condiciones estupendas para no cosechar nada.

IMG-20170110-WA0007¿Fue la desesperación por trabajar tanto por tan poco, lo que me lleva a alquilar en Albalá? Yo digo que no, pero se demuestra que sí.

Desde que supe de los inicios de Albalá, que ya tenía ganas de conocer dónde y cómo era la tierra que soportaba un proyecto tal como lo conocemos hoy. Conocí la huerta de Cabanillas; el lugar me pareció estupendo, exquisita la gente. Mantengo su foto en mi archivo mental. De oídos y de lejos seguía el proyecto.
Una vez en Navalafuente quería conocerla también, me subí “al carro” de una compañera, yo misma le sugerí la dirección de Albalá, me gusta que la gente de aquí la conozca. Fue así que vine con Arias, para que ella lo conociera… y sin más se me lanza a plantar; cebollas, perejil, acelgas, puerros… Yo la miraba con asombro, sin saber si veía un documental en la tele o era real lo que veía…

Al final dije bueno, si ella puede y lo hace, yo también debería poder… Y me pongo de vecina de Arias.

Ella, sin embargo aquella misma semana se arrepiente y abandona. Yo sigo adelante.

El ambiente de los trabajadores y el de los voluntarios sobre todo los domingos convierten aquello en un placer por la cultura de lo agrario.

Mis cebollas se pusieron hermosísimas, los tomates empezaron a crecer y crecer, creando una espesura con sus brotes, el cebollar que arranqué no fue cualquier cosa, y cedió espacio a los pimientos rojos, a las lechugas, a las acelgas…

Produccion huerta Concha

Gracias al regadío automático preparado de antemano por las personas del lugar, pasó el verano sin parar de crecer y como digo, sobre todo la tomatada, tanto que de 4 plantas conseguí más de 50 kilos y seguían floreciendo en otoño y hasta enero del 2017 han acabado de madurar en mi cocina.

 

Hortelana por una año cosechando calabacines, tomates, cebollas, acelgas, berenjenas, perejil…. para comer, congelar y embotar sin tregua.

Comprendo la felicidad de estas jóvenes que son reinas por un día, habiendo sido hortelana con éxito por una sola cosecha!!

Concepción Paracolls

La Cabrera, 9 de enero de 2017

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